Jarro. Buenos Aires. Mediados del siglo XIX.
Distinguido jarro, de sección apenas troncocónica y superficie lisa y bruñida, con un faldón en la base, también liso, que muestra una sutil guarda perlada. Presenta un asa fundida, de estilizada línea, con un pestaña soldada en la curva superior.
Medidas. Alto: 10,6 cm. Diámetro de la boca: 8,5 cm. Peso: 235 gr.
El recipiente fue levantado sobre una lámina de cobre que, batida, adoptó la forma fijada en una matriz tallada en madera, en tanto que la base, inferimos, fue realizada por un repusado a torno. En el taller del artesano que le dio vida, se contaba con la tecnología que permitió incluso obtener el moleteado que distinguía a las piezas más elegantes de la época. El oficio contaba por entonces con una intensa demanda de obras de uso rural y urbano; entre estas últimas, mates, jarros, sahumadores, fuentes, candeleros y un amplio etcétera.
El jarro llegó a nuestros días con un baño de plata, sin duda, aplicado para engalanar la obra que de por sí era bella e infrecuente: son muy escasos los jarros criollos de bronce hasta aquí documentados. Advertimos que la práctica del baño de plata fue utilizado con las piezas hechas en aleaciones más económicas salidas, por ejemplo, de la factoría de Broqua y Scholberg, las que en nuestras tierras se han decorado con ese baño.(1)
Nota: 1. El Museo José Hernández, de Buenos Aires, posee un par de estribos con uno de los punzones aplicados por esta fábrica, con su baño hecho fuera de la factoría.
| LOTE | 26 |
|---|---|
| PRECIO BASE | U$S 320 |
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