Lliclla Aymara.
Región Bolívar (antiguamente Quirquiv), Departamentos Cochabamba, Oruro y Potosí. Bolivia. Primera mitad del siglo XIX.
Maravillosa pieza tejida en telar de estacas, a faz de urdimbre de cuatro bordes con diseño ornamental de laboreo. La fibra -hilada y torcida artesanalmente con huso- pertenece a alpacas de las llamadas “reales”, criadas en las elevaciones andinas a más de 4500 metros de altura, lo que las diferencia del resto, cuyo desarrollo transcurre entre los 3700 y 4200 metros snm. El teñido de la pampa (el campo) ha sido realizado con carmín de cochinilla, según la laboriosa técnica empleada durante varios siglos, reservada para prendas de alta calidad desde la irrupción invasiva del colorante artificial, patentado con el nombre de Anilina en 1856. La filatura utilizada en las anchas calles del pallai (sectores de diseño decorativo) también fue teñida con una variedad de colorantes naturales, incluida la grana de cochinilla para el rojo y el rosado.
Ex colección Ruth Corcuera. Para informarse sobre la biografía de esta notable estudiosa del arte textil, leer lote 89.
Medidas. Largo: 105 cm. Ancho: 110 cm.
Las anchas calles ornamentales muestran la excelencia de las artesanas de esta etnia, quienes utilizan diferentes técnicas de tejido para el pallai (las calles centrales y laterales de laboreo andino de urdimbre complementaria de doble faz), en las que dejan volar su virtuosismo que conjuga la calidad artesanal con la abigarrada ornamentación: reúne figuras florales barrocas de innegable influencia virreinal, con las callecitas de üñas y guijarros de tradición andina que, en esta antigua prenda, las enmarcan. Otro detalle que denota su datación es la delgada callecita de labor que oficia como borde.
“Cabe indicar aquí la estrecha relación entre la iconografía de la arquitectura barroca mestiza y los textiles, hecho apuntado por Wethey (1951), quien señala cómo en ambos casos la mano de obra nativa reúne elementos indígenas y peninsulares”. (1)
Podemos afirmar que esta lliclla no nació para uso diario. Es una prenda muy especial que puede haber sido tejida por una novia para su ajuar matrimonial y haberla legado a hijas o nietas como herencia. Era costumbre que una anciana dispusiera que algunas piezas del ajuar que tejió cuando joven la acompañara a su última morada, en tanto que otras (por fortuna para los coleccionistas) la destinaban a sus nietas en sus disposiciones testamentarias.
Demuestran el carácter ceremonial de esta lliclla las restauraciones cuidadosas que a lo largo de los años le han practicado, para mantener su presencia en acontecimientos festivos y religiosos.
Obra que merece el mejor de los destinos, en sintonía con quien la preservó por décadas, una entrañable Ruth Corcuera.
Nota: 1. Teresa Gisbert, Silvia Arce, Martha Cajías: Textiles en los Andes bolivianos. Ed. Agencia Boliviana de Fotos / Fundación Cultural Quipus, 2003, p. 89.
| LOTE | 94 |
|---|---|
| PRECIO BASE | U$S 480 |
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