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Poncho quechua. Primeras décadas del s. XX.

Poncho quechua. Carma, Departamento de Potosí. Bolivia. Primeras décadas del s. XX.

  

Poncho de lana de oveja de hilado artesanal con huso, tejido en telar de estacas, a faz de urdimbre, en dos paños, con técnica de cuatro bordes, unidos por costura de montura ornamental. 

 

Medidas. Largo: 185 cm. Ancho: 130 cm.

 

Además de la excelente calidad de la tela obtenida por la tejedora, como características particulares debemos destacar su tamaño harto generoso, infrecuente en los ponchos del Alto Perú (pertenece a la selecta denominación de Poncho Balandrán),  a lo que se suma el sello tradicional de Carma, con sus callecitas de ikat (1) que surcan el centro de las calles de listas de su diseño ornamental, con todos sus colores obtenidos con colorantes naturales, grana de cochinilla para la gama de rojos, rosados y violáceos, y plantas tintóreas para los verdes y amarillos.


Esta pieza muestra que fue concebida para algún personaje de alta posición en el contexto social de su época pues exhibe en sus laterales el lloque (2), destinado a otorgar protección divina a su dueño.

 

La obra, centenaria, presenta un desgaste digno, apreciable en los flecos mínimos -de menos de 2 cm de longitud-, otro signo distintivo de los ponchos de este pequeño cantón, nacido como Condado de San Miguel de Carma en 1738. 


A pesar de su pasado nobiliario, Carma es un pequeño pueblo -cercano a la Villa Imperial de Potosí- de casas de adobe y costumbres coloniales, con ritos y celebraciones de marcado sincretismo, cuyo mayor exponente es la Fiesta de la Mamita Rosario y de Jesús de Machaca que se lleva a cabo en el mes de octubre. Sin embargo, el nombre de este pueblito casi olvidado trasciende la frontera geográfica para ocupar, merced a sus ponchos, un sitial de privilegio entre los coleccionistas de textiles de Sudamérica

 

Notas:

1. El ikat, también denominado guarda atada, o amarrada, o tejido en reserva, se obtiene amarrando fuertemente la zona de los hilos de la urdimbre antes de sumergirla en el baño tintóreo. De tal manera, al desatar la zona amarrada, veremos que ésta ha mantenido su color de origen, destacándose del resto, que ha adquirido el color de la tinta utilizada.

2. El lloque se obtiene alternando finas calles de hilos de urdimbre hilados en S y torcidos en Z, con otras de hilos hilados en Z y torcidos en S. El efecto de cambio de color es solo aparente y tiene que ver con la dirección de la torsión de los hilos.


LOTE 98
PRECIO BASE U$S 650

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